Enfermedades del cerebro

Las enfermedades del cerebro más comunes que se tratan en el área de neurocirugía, se pueden dividir en cinco grandes grupos: Vascular, Tumoral, Infeccioso, Degenerativo y Traumático. En ocasiones, hay combinaciones de estos grupos en una sola manifestación clínica. En los siguientes apartados se ampliaran las características y ejemplos de cada uno de ellos.

Enfermedades Infecciosas

Diversas infecciones pueden atacar el cerebro. En nuestro país la más frecuente es la neurocisticercosis cerebral, conocida como la enfermedad de parásito del cerdo. A pesar de su nombre, no se produce directamente por la ingesta de carne de cerdo, sino mas bien, por contaminación de los alimentos con heces de una persona que tiene teniasis intestinal. Los síntomas de este problema son dolor de cabeza, convulsiones, trastornos de la vista, deterioro del estado de conciencia, etc. Las complicaciones más temidas son la infestación masiva y la obstrucción del sistema ventricular, conocida como hidrocefalia. El tratamiento de la cisticercosis consiste en antiparasitarios, esteroides, anticonvulsivantes y en ocasiones procedimientos quirúrgicos.

Otros tipos de enfermedades infecciosas del cerebro que vemos en nuestro país son: tuberculosis cerebral, meningitis con encefalitis, toxoplasmosis, criptococosis, abscesos cerebrales, etc.



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Enfermedades Degenerativas

En este grupo de patologías se encuentran trastornos de movimiento como la Enfermedad de Parkinson, enfermedades desmielinizantes como la esclerosis múltiple y trastornos de la memoria como la enfermedad de Alzheimer. Son enfermedades progresivas, discapacitantes, crónicas, que necesitan tratamiento de soporte a largo plazo. La mayoría de estas enfermedades son vistas por Neurología. El rol de la neurocirugía se limita a biopsias, colocación de neuromoduladores, manejo del dolor, etc.



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Enfermedades Tumorales

Los tumores cerebrales se caracterizan por el crecimiento anormal de tejido dentro o adyacente al tejido cerebral normal, lo cual produce síntomas derivados de la presión aumentada en el cráneo, o la compresión y destrucción de los tejidos cerebrales normales. Debido a su localización, todos los tumores cerebrales se consideran malignos, aunque, dependiendo de sus características microscópicas y su agresividad, hay algunos que pueden ser curables por medio de extirpación quirúrgica, como por ejemplo los meningiomas y los adenomas de hipófisis; otros pueden ser controlados en su crecimiento por largo tiempo como los oligodendrogliomas y los craniofaringiomas. En cambio hay otros como el glioblastoma multiforme, que es resistente a todo tipo de terapia, y por lo general se asocia a pocos meses de sobrevida luego del diagnostico.

Dentro de los métodos de diagnostico para estas enfermedades se encuentran el TAC cerebral y la resonancia magnética nuclear, que nos dan datos de imagen acerca de tamaño, localización, relación con estructuras normales, velocidad de crecimiento, etc.

Las herramientas de tratamiento de estos tumores incluyen cirugía, quimioterapia, radiación en forma de radiocirugía, radioterapia, braquiterapia (radiación local desde adentro de la lesión), y nuevas técnicas que influyen sobre la capacidad de los tumores de crear nuevos vasos sanguíneos que nos nutran. también se esta experimentando en la genética de los tumores para alterar estos patrones de crecimiento.


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